Hace casi una semana que llegamos a Cerdeña, y desde entonces seguimos haciendo millas poco a poco en dirección al sur, sin ninguna novedad, salvo que ha llegado el frío y los trajes de agua y las botas han pasado a formar parte de nuestro día a día.  Ah!  y saliendo de Córcega recibimos por primera vez (en mis 4 años como patrón) la visita de una patrullera, de la aduana francesa en este caso.

Primero nos contactaron por radio en el canal 16, se pusieron a nuestra popa, y esperaron a que fondearamos, luego vinieron en una zodiac y pidieron permiso para abordarnos. Tras el rutinario control de papeles y revisión de armarios, tambuchos, sentinas y estuvieron haciendo algunas preguntas y hablando sobre nuestro viaje. No se si porque estaban aburridos (hacía días que no veiamos ningún barco en la costa), o porque llevábamos muchos días sin contacto humano, pero creo fue una visita agradable.

El cruce a Cerdeña lo hicimos con un fuerte viento de tramontana que nos daba de través, así que con las dos velas rizadas, creo que ha sido el record del día que mas millas por hora hemos hecho, no bajamos de 6 nudos en toda la mañana! Esto son… 11 kilómetros por hora! uaaaa! yo creo que esto de los nudos se inventó en el mundo de la náutica porque las velocidades convertidas a kilometros/hora son muy deprimentes xD. No en serio, 6 nudos en un barco se siente como que vas a toda leche.

El noreste de Cerdeña, la llamada costa Esmeralda, es preciosa: verde, montañas, agua turquesa, y hay tantas islas que tienes que estar todo el tiempo zigagueando para esquivarlas. He perdido de la cuenta de cuantas hemos pasado.

Doblando el cabo Monte Santo

Una grata sorpresa que hemos encontrado aquí, es que al contrario que en Córcega, los precios de los puertos son mas baratos (unos 11 € por noche, o incluso 5 € nos han llegado a cobrar en algún puerto!). Es posible que en verano anden todos en la misma línea, pero en invierno, los bajan mucho mas. Lo cual es razonable, porque en invierno aquí no hay ni dios, el marinero trabaja menos que los reyes magos, el agua caliente funciona a ratos, y el wifi ni está ni se le espera. Eso si, el papel con la contraseña siempre te lo dan a modo de placebo, los muy cachondos.

Ahora estamos en Arbatax. Esta tarde está lloviendo, y el viento viene fuerte del sur, así que esperamos mientras mejora un poco la previsión. Estos días los dedicamos a leer, dibujar o jugar a algún juego. Últimamente estoy dedicándome también a la costura. Antes del verano compré el libro “The Sailmaker apprentice” y desde entonces intento repararlo yo todo. El libro está muy bien escrito, y como otros de la colección International Marine, tiene unas ilustraciones magníficas. El objetivo del libro es enseñar como hacer una vela desde cero, pero por el camino enseña distintas técnicas de costura a mano, herramientas, como reparar un desgarro en la vela, o coser las distintas piezas de acastillaje como ollaos, poleas, reforzar puños, etc.

“The Sailmaker aprentice” de Emiliano Marino

Yo por el momento ya he hecho un toldo para el verano, he cosido una polea en el puño de escota de la mayor,  he hecho la bolsa para el kayak, he reparado las colchonetas de la bañera y ahora estoy haciendo una funda para la rueda, que la que tenía ya ha dicho basta. Ademas de ser un entretenimiento para los días de lluvia, y del dinero ahorrado, está la satisfacción de sentirse uno un poco mas autosuficiente. Ahora voy un poco mas tranquilo sabiendo que si se me rompe la vela en una isla perdida de la mano de dios, al menos seré capaz de coserle un parche y seguir adelante.

 

Con estas manitas

Mis labores

Con suerte en un par de días llegaremos a nuestro destino en el sur de la isla: Cagliari, donde hemos decidido que pasaremos un mes, y por tanto, las navidades. Me apetecería volver para ver a la familia y amigos, pero ahora mismo es muy complicado buscar un vuelo para ir a Sevilla, así que este año tendremos navidades italianas y fin de año con lentejas y uvas para tener un extra de buena suerte. Seguiremos informando. A cuidarse!