¡A Tomar Viento!

Viaje a vela por el Mediterráneo

De vuelta en el Jónico

Y de nuevo estamos en las islas del Jónico. Poco a poco vamos haciendo nuestro camino de vuelta hasta Corfú, desde donde zarparemos para retornar a Barcelona.
Hemos aprovechado para ver algunas islas que no pudimos ver al principio del verano, y hay que decir que se nota un gran cambio en la cantidad de barcos y de turistas por todas partes. En nuestro paso por esta zona a principios de Junio apenas eramos tres o cuatro barcos en cada cala y ahora se aprovecha hasta el último metro de costa como si fuera un parking para meter barcos con cabos a tierra de forma que quepan mas. También está funcionando sin parar el servicio de ferries y barquitos de turistas que llegan cada hora soltando cientos de visitantes hasta en las playas mas escondidas. Pero bueno, es lo que tiene agosto.

Zakintos

Desde el continente zarpamos hacia Zante (o Zakintos en griego), concretamente al puerto de la capital con el mismo nombre, Zakintos. Nuestra intención es repostar agua, que los depositos están al mínimo.

Amarramos en el puerto, donde un “marinero” nos marea y nos hace meter el barco a presión entre otros dos veleros enormes (habiendo otros sitios disponibles). De hecho uno de ellos y tiene que usar sus hélices de proa para poder hacer hueco ya que no hay forma de encajar a Calma en el pequeño espacio disponible. Estamos a punto de rayar el casco del vecino, ya que sus defensas no están hechas para un barco tan bajo como el nuestro.

Despues del mosqueo inicial, nos encontramos que el “marinero” en cuestión es un agente de un tal Dionisos, tal como ya advierte la guía Imray. Atentos al negocio que tienen aquí montado: estos agentes se ofrecen para hacerte el papeleo de entrada en la policía, cosa que tu mismo puedes hacer en cualquier puerto simplemente acercandote a la oficina portuaria. Ellos te cobran una comisión de 10€ por el papeleo, el truco está en que te asaltan en cuanto llegas a tierra y no te dicen nada de esto, sino que se hacen pasar por los responsables del puerto y directamente te hacen la factura haciéndote creer que no hay alternativa. La segunda parte del trapicheo está en que te cargan 5 euros por agua y 5 por electricidad, cuando las torretas de agua y luz son públicas. Cualquiera puede usarlas comprando una tarjeta que viene cargada con dinero, y con 5 euros tienes agua para un mes. Simplemente ellos usan su propia tarjeta y te cobran a ti una cantidad mucho mayor de la que realmente te costaría.

En fin, que se nos queda mal sabor de boca. Acabamos de llegar y nos queda esa sensación de que nos están tomando el pelo. Visitamos el pueblo, tomamos un frapé y aquí no hay nada mas que ver. Hordas de turistas, y por consiguiente hordas de camareros y agencias de viajes acosandote por la calle. Al día siguiente marchamos.

Salimos en dirección norte, por lo que no queríamos dejar de ver la famosa cala del naufragio que aparece en cualquier guía de viajes de Grecia. Aquí una foto para que sepais de que os hablo:

Llegamos sobre las 3 de la tarde. Lo mas parecido para describirlo es la escena del desembarco de Normandía en la peli del Soldado Ryan. Cientos y cientos de personas en una pequeña playa con cuatro o cinco barcos turísticos entrando y saliendo cada hora tocando la bocina, y con olor a gasoil en toda la cala.

El agua es tal como en la foto de arriba, el color azul es impresionante y las paredes del acantilado altísimas.

Nosotros echamos el ancla, empezamos a comer y esperamos, tal y como hacen el resto de los veleros, a que acabé todo el jaleo. Por suerte a eso de las seis de la tarde, empiezan a marcharse los últimos barcos de turistas y es entonces cuando asaltamos la playa para ver el barco y tomar un baño sin miedo a ser atropellado.

Por la noche bajamos y nos resguardamos a en los restos del barco mientras tomamos una cerveza y tocamos un poco la guitarra. Luego de vuelta al barco y a intentar dormir. Por la noche se levanta un poco de ola y no conseguimos dormir bien, lo mismo que el resto de los barcos, así que a primera hora de la mañana salimos todos de allí en estampida hartos del oleaje y huyendo de los primeros barcos de turistas que ya se ven a lo lejos.

Cefalonia

Llegamos a Cefalonia y amarramos en el puerto abandonado de Argostoli donde nos esperan Javi, Marcos y Marie del Miss Regina y el Petitte Marie, respectivamente.

Esta marina a pesar de estar abandonada está habitada por bastantes cruceristas, que pasan aquí gran parte del año. Toda la marina seca está llena de enormes barcos de madera medio podridos y apuntalados precariamente. Por suerte el pueblo de Argostoli está a apenas unos 15 minutos caminando.

Un curioso a bordo

Itaca

Despues de un par de días salimos para Ítaca, otra de nuestras islas pendientes. Perdemos media mañana jugando con el genáker y con muy poco viento, navegando apenas a 2 nudos, pero bueno, no hay prisa. Conseguimos llegar a una preciosa calita al sureste de la isla. Buscamos un hueco y allá que nos amarramos con cabos a tierra entre otros dos veleros.

Por la noche bajamos a tierra y hacemos un pequeño fuego mientras tomamos un vino y sacamos la guitarra. No tardan en unirse una pareja de italianos que nos ven desde su barco. Y nuestra suerte es que esa misma noche, justo delante de nosotros sale la luna llena, y podemos ver el eclipse de luna justo delante de nuestras narices. Parece que estuviera planeado!

Al día siguiente hemos llegado a hasta la capital de Ítaca: Vathi. La isla entera es una pasada, toda verde, nada que ver con las cíclades, y toda llena de cipreses y calas azules.

Fondeamos en la misma ensenada de Vathí, alrededor de muchos otros veleros. Tal y como nos habían advertido, en cuanto entramos empieza a soplar un viento que no sabe uno de donde ha salido, ya que fuera ni siquiera el genaker se movía. Debe ser que la forma de las montañas hace que el puerto de Vathi tenga su propia meteorología, desde luego es una cosa rara.  Esa noche no dormimos muy bien, ya que toda la ola que se forma en la entrada de la ensenada, rebota en el puerto de hormigón y vuelve golpeando la popa, así que aparte del viento, tenemos unos meneos y unos golpes en la jupette que quitan el sueño a cualquiera.

El pueblo es sencillo y bonito, aprovechamos para pasear por los alrededores y subir alguna montaña. A veces hay que alejarse un poco del agua!

Llegamos a las ruinas de Paleoxora, un antiguo asentamiento de la isla. Vamos, mas piedras, no os vamos a engañar.

Volvemos al barco con la cosecha del día: almendras, higos moras…  Itaca en verano es como una huerta.

Meganisi

Tras Ítaca, queríamos pasar unos días en Meganisi. Esta isla ya la conocíamos, y precisamente por eso queríamos volver. Es uno de esos sitios donde puedes pasar días y días tranquilamente en cualquiera de sus calas.

Despues de un par de días, y para matar el rato me he puesto a pescar. Hay que decir que no he pescado en mi vida y que no tengo ni idea. De hecho nuestros cebos para el currican han hecho casi mas millas que el propio barco y ni aún así cogemos nada. El caso es que puse un hilo con un anzuelo y un trozo de pan, por probar, y así cogí hasta dos peces! Aunque como eran pequeñitos y tampoco nos iban a dar para una comida, acabamos soltándolos otra vez al agua.

Nuestra primera pesca!

Ya veis, una tontería, pero al menos ya se que poder, se puede. Y desde aquí seguimos para el norte para cruzar de nuevo el canal de Levkas y continuar hasta Corfú, donde recogeremos a unos amigos para pasar unos días.

 

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3 Comentarios

  1. Alberto Prado Salvador

    … ¡¡ Y pensar que tengo un piano a bordo!!
    La que podiamos haber liado, bueno, si encontramos alguna canción de las que perduran en el tiempo.
    Me encanta leerte y volver a ver los sitios con la frescura que tu lo haces.
    Un fuerte abrazo desde el Capitan Teach

    • Se me pasó por alto esa faceta tuya! Desde luego si nos encontramos habrá que hacer algo al respecto.
      Muchas gracias, yo también os voy leyendo, aunque como vuestro blog es retrospectivo a veces me cuesta ubicaros y no sabe uno por donde andais Jeje
      Un saludo y buen viento!

  2. Javi

    Chema, esos peces están riquísimos, me comí un que pescó Marcos y su carne me recordaba mucho al lenguado o la acedía.

    Por cierto, ya fabrico mi propio oan de pita.

    Un abrazo,

    Javi – Miss Regina

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