¡A Tomar Viento!

Viaje a vela por el Mediterráneo

Isla de Antiparos. Comienza el retorno.

No es que súbitamente hayamos decidido volver, sino que ayer me di cuenta que desde que salimos de Barcelona siempre hemos estado navegando hacia el este, y que Naxos ha sido nuestro destino mas oriental. A partir de ahora navegaremos hacia el oeste, por lo que técnicamente, y aunque aun nos quedan varios meses de viaje,  podemos decir que estamos de vuelta.

Otra decisión importante que hemos tomado, ha sido saltarnos la visita a Santorini. Despues de nuestra visita a Mikonos, un poco decepcionante, nos hemos dado cuenta de que disfrutamos mucho mas los lugares tranquilos y auténticos, a ser posible fuera de las rutas de los cruceros. Por otro lado, las guías de navegación tampoco animan mucho a ir navegando hasta allí, ya que al ser una isla volcánica, la profundidad  crece muy rápido, por lo que no hay playas y ni por tanto, buenos fondeaderos donde soltar el ancla..

Siguiendo el blog de otro cofrade la taberna del puerto, el “capitán Teach“, que nos lleva unas semanas de ventaja, vemos que existe la opción de dejar el barco en Ios, y tomar un ferry hasta Santorini. Pero el precio del ferry nos parece desproporcionado, y se aleja bastante de nuestra idea de viaje, así que abandonamos la idea. Si algún día siento la necesidad de visitar esta isla, siempre puedo esperar a mi jubilación y volver en un crucero de esos que visitan todo el Mediterráneo tal como hicieron mis padres hace un par de años jeje.

Paros

Así que siguiendo nuestra ruta hacia el sureste, hemos pasado estos días fondeados frente a Paros pueblo (la capital de la isla) mientras pasaba este mini-meltemi que nos ha visitado. El lugar es encantador, y para no repetirme mucho, en la linea de todos los pueblos que vamos viendo por la isla: casas encaladas, puertas azules, pequeñas iglesias, y calles llenas de buganvillas por todas partes. Un pequeño paraíso.

Paros

Antiparos

Tras este pequeño descanso hemos continuado hacia la isla de Antiparos, que viene a ser como la hermana pequeña de Paros. Aquí hemos podido visitar la gruta de Antiparos, que debe de ser la mayor atracción de la isla, ya que realmente, la isla no tiene mucho mas! Tras dejar el barco fondeado en una playita, hemos subido durante media hora a la entrada de la gruta, y desde aquí otra vez hacia abajo, pero esta vez por dentro de la montaña. Hacia un calor importante, así que la hemos disfrutado doblemente por el fresquito que hace dentro.

Gruta de Antiparos

La gruta es impresionante de profunda, y en su interior hemos podido ver los “grafitis” que habían pintando los visitantes de la cueva hace mas de cuatro y cinco siglos. Parece ser que la costumbre de garabatear tu nombre y la fecha en una pared, es tan antigua como el hombre.

Tras esta visita hemos pasado varios días fondeados en un sitio impresionante. Como se preveía algo de viento fuerte del sur, hemos buscado refugio en el canal que existe entre Antiparos y la isla de Despotiko (que viene a ser la hermana pequeña de la hermana pequeña)

Despotiko al suroeste, Antiparos al Noreste

El lugar es impresionante, porque a pesar de tener unos 600 metros de anchura, el canal apenas tiene una profundidad de 6 metros en su parte central, por lo que el efecto es el de una enorme piscina de color turquesa. Podeis verlo también en la foto del satélite. Aquí hemos pasado varios días junto a muchos otros veleros que también habían decidido resguardarse en este rincón.

Pedazo de piscina

Otra cosa que estamos descubriendo es que cada vez tenemos mas autonomía en el barco. Hemos llegado estar diez días sin repostar nada. Los paneles solares funcionan muy bien en esta época del año, así que no necesitamos la electricidad del puerto. Por otro lado, hemos aprendido a economizar el agua al máximo, que por el momento es lo que limita la cantidad de días que podemos estar sin pisar puertos. Calma tiene una capacidad de 200 litros de agua, así que cuando podemos tomamos las duchas en el mar y usamos solo el agua del barco para aclararnos. Lo mismo para lavar los platos. En cuanto a la comida, Emilie ha aprendido a hacer la masa de las pitas y de las pizzas, así que mientras haya harina y levadura, no nos falta la comida.

Despotiko

En nuestro camino a Sifnos, no podíamos dejar de visitar la isla de Despotiko, que aparte de unas pequeñas ruinas que se pueden visitar, y de algún tour en barco, solo está habitada por cabras. Así que una de las noches la hemos pasado fondeado en una playa desierta que hemos reclamado como nuestra. Tras recuperar trozos de madera de la playa hemos preparado una hoguera y hemos hecho nuestra acampada al aire libre.

Preparando el campamento

Es difícil explicar la sensación de libertad de algo tan simple como acampar al aire libre junto a unas brasas. Pero este es un tipo de libertades que está vetado a niños que como yo se han criado en una ciudad, y especialmente en un país como el nuestro tan lleno de prohibiciones. De hecho cuando era pequeño, muchas veces íbamos a jugar a un descampado enfrente de mi casa y hacíamos un pequeño fuego mientras imaginábamos que estabámos acampados en la naturaleza, otras veces subía a la azotea de mi casa para ver las estrellas con los prismáticos (era un flipado de la astronomía, con un telescopio y todo xD), pero apenas podía ver nada por la contaminación lumínica que hay en Sevilla.  Así que en momentos como estos es cuando nos damos cuenta de la suerte que tenemos de poder hacer este viaje y la libertad que hemos conseguido al escapar de la ciudad y de la carrera de ratas del día a día.

Sacando al niño de las cavernas interior

Y así hemos pasado nuestra noche, calentándonos junto al fuego, bebiendo un vino,  mirando las estrellas y fabricando recuerdos de los buenos. Lo explica muy bien el mismo Nikos Kazantzakis, en su novela Zorba el griego:

Sentí una vez más lo sencillo que puede ser alcanzar la felicidad: un vaso de vino, unas castañas asadas, una mísero brasero, el sonido de la mar… Y nada más. Y todo lo que se necesita para sentirlo aquí y ahora es un corazón sencillo, frugal.

 

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2 Comentarios

  1. Hola Emilie y Chema, llevamos ya un tiempo siguiendo vuestro viaje y la verdad es que nos dais mucha envidia, creo que coincidimos bastante en la filosofía y manera de proceder en vuestra manera de hacer. Nosotros somos ya unos cuantos años más mayores que vosotros, de hecho estamos ya más pensando en la jubilación, aunque nos quedan algunos años, que en otra cosa. Navegamos en un pequeño velero y nuestro sueño es seguir vuestros pasos dentro de unos años con un barco algo mayor. Seguimos unos cuantos blogs de gente que como vosotros navega por el Mediterráneo, nos vienen muy bien para ir cogiendo ideas para el futuro. Que maravilla de país tiene que ser aquello. Mucho ánimo con vuestro viaje y que tengáis buen viento.
    Un saludo.

    • Buenas Fernando (y Marta), pues sí, esto es una maravilla! la verdad que la vida en Grecia en el barco es bastante fácil comparada con nuestro país o con la costa francesa e italiana. Aquí tienes buenos fondeos por todas partes, y todo es muy bonito y barato. Solo hay que tener un ojo en la previsión meteorológica y buscar resguardo cuando den viento.
      Nosotros con un barco de 10 metros tenemos suficiente para los dos, en vuestro caso, ya cerca de jubilaros, solo necesitaríais el molinete del ancla y un motor para el dingy, y listos. Realmente se puede este viaje con muy poco presupuesto. De hecho desde que hemos llegado a Grecia gastamos casi la mitad que en el resto de Europa (y en invierno).
      Ahora ya estamos de vuelta, y haremos el camino inverso a vosotros: acabar el viaje y empezar a trabajar para recuperar un poco nuestros ahorros.
      Espero que os salga bien el plan, lo dificil es dar el primer paso, pero luego sale solo.
      Un saludo

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