Desde la isla de Paxos hemos seguido yendo mas y mas al sur acercandonos poco a poco a la entrada al golfo de Corinto, desde donde haremos nuestro cruce a través del canal hacia el mar Egeo.

Mientras tanto seguimos atravesando este archipiélago de islas en el que nos encontramos, y con tantos sitios para visitar y donde fondear, que si quisiéramos podríamos echar todo el año navegando en esta zona de Grecia y aún nos quedarían muchos sitios sin visitar!

Antipaxos

Nuestra próxima parada ha sido Antipaxos, la hermana pequeña de Paxos, y habitada solamente de forma estacional. Sus playas no se quedan atrás con respecto a la bahía de Lakka, que visitamos unos días antes. Aguas turquesas y playas casi desiertas. Esta vez ya sí, cayó el primer baño de la temporada (sin neopreno)!

Playa en Antipaxos

Como se preveía algo de viento del oeste, decidimos ir al continente y buscar refugio en una cala junto a Javi y un par de amigos suyos que están de visita. Allí pasamos la noche en una tranquila cala bien protegida, y disfrutamos de una agradable cena a bordo del Miss Regina. Ellos ponen la cena, y yo la guitarra. No es mal trato 😛

Después de aquí pasamos una noche en Preveza, donde pudimos ver algunos bailes regionales y comer buen pescado en una taberna local. Solo a mencionar que aquí tuvimos nuestro primer amarre a la griega fallido… 🙁
Habíamos conseguido amarrar a la griega a la primera, tal como hicimos en Lakka, pero un par de horas después escuché un ruido y resulta que estabamos golpeando el muelle de hormigón. Horror! pues nada, a soltar amarras y salir de allí rápidamente. Resulta en la bahía de Preveza hay bastantes corrientes, y lo que parecía un buen amarre, resultó no serlo una vez que cambiaron las corrientes. Así que desde entonces no nos confiamos cuando estamos amarrados así.

Canal de Lefkada

Siguiendo al sur hemos seguido bajando hasta el canal de Lefkimis, un pequeño canal artificial que separa la isla de Lefkada del continente. Realmente no era necesario atravesarlo que ya es posible simplemente bordear la isla, pero nos hacía ilusión y en las fotos parecía bonito.

Al llegar a la entrada te encuentras con un gran puente y hay que esperar. Abre cada hora y poco a poco se va formando una hilera de veleros que esperan su turno para pasar. Así que antes de que nos demos cuenta, empieza a sonar la alarma y se corta el tráfico para que el puente se abra, o se gire, o la dos cosas, no lo se! Mejor una foto:

La siguiente hora la pasamos circulando por este canal, todos los veleros en fila, que está balizado a ambos lados por boyas rojas y verdes, y que no conviene salirse ya que la profundidad fuera del canal puede caer rápidamente hasta el metro y medio. Así que durante una hora parece que circulemos por una autopista con sus carriles de barcos que van y vienen.

El día es soleado y las vistas impresionantes, así que la bajada del canal se nos ha hecho muy agradable, con marismas a un lado, el puerto de Lefkada al otro, y enormes colinas verdes por todas partes.

Isla de Meganisi

Si hay algún sitio con opciones para fondear, es la isla de Meganisi. El noreste de la isla es como un laberinto de calitas que parece diseñado para maximizar el espacio disponible para barcos.

Aquí hemos fondeado durante cuatro días ya que se esperaba un poco de viento del sur, así que para asegurarnos hemos echado un par de cabos a tierra y los hemos amarrado a los árboles de la orilla. La verdad es que nunca me había amarrado a un árbol, aunque lo había visto en muchas fotos.

La zona parece ser bastante popular y con el buen tiempo es fácil contar mas de 30 barcos, sobre todo flotillas de chárter llenas de alemanes u holandeses, pero también algún lobo solitario que vive en su barquito navegando por el Mediterráneo como nosotros. Al fondear todos con cabos a tierra, parece estar en un aparcamiento a veces.

La cala está tan protegida que por las noches parece una laguna con la superficie como un espejo. El silencio y la oscuridad son casi totales si no fuera por la llamada de algunas aves nocturnas y las luces de tope de los barcos. Es difícil de explicar con palabras pero la sensación es como estar en un lugar mágico. Es uno de esos sitios en los que podría haberme quedado un mes entero sin problemas.

Esto empieza a convertirse en costumbre

A apenas 15 minutos de paseo campo a través está el pueblo de Vathi, donde no faltan las típicas tabernas a pie de mar. En esta época del año todo está florido y la verdad que cualquier pueblo que visitamos nos parece encantador.

Atokos

Tras dejar Meganisi, decidimos fondear en el islote privado de Atokos, en el que solo hay una casa (no habitada en este momento). No por ningún motivo en especial, solo que estaba de camino y nos apetecía un descanso. Aquí una foto de los únicos dos habitantes de la isla.

Oink oink!

Y aquí hemos pasado la noche, aunque se ha hecho muy desagradable, ya que a pesar de estar en la costa de sotavento, el viento era canalizado por dos montañas y salía propulsado hacia la playa con mucha fuerza, por lo que apenas hemos podido estar en la cubierta del barco.

Ahora estamos en Astakos, donde hemos hecho una parada para pasar la noche, y mañana continuaremos con nuestro camino hacia el golfo de Corinto, que ya está a la vuelta de la esquina!