Despues de Marsella y de la decepción del puerto de Corbiéres, nos apetecía un poco alejarnos de los puertos y encontrar sitios tranquilos para fondear y estar a nuestras anchas. Así que no podía haber salido mejor, porque los últimos días los hemos pasado fondeando en el parque nacional de Calanques y las islas del parque nacional de Port Cros. Justo lo que queríamos: calitas, árboles y playas para nosotros solos! Lo de las islas prohibidas os lo explico al final.

Calanques es la traducción francesa de “calas” así que os podeis imaginar que es lo que podemos encontrar allí. Desde luego no tiene nada que envidiarle a la costa brava: enormes macizos de piedra y en medio calitas de agua transparente.

Como no esta ya el tiempo para bañarse (yo soy de los que se baña en junio con neopreno), nos hemos dedicado a hacer rutas de senderismo, para hacer un poco de ejercicio y estirar las piernas después de mucho navegar.

Si haceis zoom vereis un culo estropeando esta idílica postal.

Tras Calanques, hemos pasado otros días en las islas de Port Cros: nuestra primera parada fue en la isla de Porquerolles, que es la mas oriental. Tiene apenas 400 habitantes y no mide mas de 5 kilómetros.

La isla es una joya de la naturaleza, todo lleno de pinares y madroños y unas vistas impresionantes. Aquí está el fuerte de Santa Ágata, que fue arrebatado a los franceses por los británicos, mientras emborrachaban a su comandante que había sido invitado a bordo del barco inglés. Con malas artes y whisky del bueno.

Quitando la parte natural de la isla, el pueblo no tiene mucho interés: las casas vacacionales de siempre, hoteles, y la especialidad gastronómica francesa típica de la costa: la pizza y el helado. Todo un poco muerto en plan invierno, pero aun con precios en plan verano.

La siguiente a visitar fue la isla de Port Cros, esta mas pequeña y mas salvaje, ya que es todo parque nacional. Nuestra llegada fue como llegar a un pueblo fantasma, apenas tres barcos en la pequeña bahía y dos personas en el pueblo. Así de que nuevo mochila, botas y caminata. Y el gustazo de venir en otoño, toda la isla para nosotros, ni un alma nos encontramos en toda la ruta.

Y aquí viene la crítica, lo de las islas prohibidas, lo digo a modo irónico, por la cantidad de prohibiciones que nos hemos encontrado por toda la zona, llegando a veces a lo cómico por la cantidad de carteles que hemos encontrado, como por ejemplo: prohibido acampar, prohibido pescar, prohibido fondear, prohibido ir a mas de 5 nudos, prohibido bucear, prohibido perros, prohibido coger flores, prohibido escalar, y nuestra favorita, prohibido dormir en un saco de dormir (!). Si es sin saco si puedes, o si solo estas meditando con los ojos cerrados también.  Lo único permitido es pagar.

A pesar de ser unas islas preciosas y con una naturaleza exuberante, el turismo las ha golpeado fuerte. No hemos visto los turistas porque estamos en octubre, pero hemos visto las secuelas. Nosotros seguimos adelante buscando nuestra Ítaca y esperando encontrar un lugar donde sentirnos personas y no billeteras con piernas.

Adios islas!