Y como quien no quiere la cosa, han pasado otra vez dos semanas y he dejado esto abandonado! Empieza a convertirse en una costumbre, pero la verdad es que estamos bastante ocupados. Podría pensarse que tenemos todo el tiempo del mundo, pero entre navegación, reparaciones, mantenimiento, compras y visitar sitios, o simplemente descansar, me cuesta encontrar el momento de sentarme y ponerme a escribir.

Lo mas destacable es que ya estamos en Córcega, y que hemos tenido unos días de mucho viento, por esa Tramontana que viene desde el sur de Francia, que a pesar de estar protegidos por la isla, está dando bastante guerra y nos ha hecho algún que otro estropicio en el barco. Luego os cuento.

Pero vayamos por partes, saliendo de la Spezia, pasamos por un pueblo llamado Carrara, que no tiene nada destacable, pero está a los pies de la cordillera de los Apeninos, y puede que os resulte curioso, pero uno de los días que mejor recuerdo nos ha dejado no es en el mar, sino en la montaña. Resulta que Emilie nunca había subido una montaña así que salimos temprano y nos dispusimos a escalar una bien grande.

Despues de toda la mañana subiendo pudimos llegar a lo alto: nuestros primeros 1300 metros! con nieve y todo. Aquí os dejo una vista panorámica.

Antes de dejar Italia no podía faltar la visita a obligatoria Pisa. La ciudad en sí no tiene acceso al mar, tiene un río, el Arno, pero no es navegable, aunque cerca de la desembocadura sí que lo es, y existen allí varías marinas donde amarrar el barco. La navegación por el río me trajo muchos recuerdos de la vez que remontamos el Guadalquivir para ir hasta Sevilla, con mucha naturaleza y animalitos en las orillas.  A la entrada del río hay unas curiosas casetas con redes colgantes que los pescadores locales utilizan. Son unas redes enormes que dejan caer al agua desde una especie de grua, luego esperan y la sacan. Vamos, si con esto no pescas, es que eres mas torpe que un guardagujas. 

Aunque el río es muy cómodo para fondear (la corriente siempre viene del mismo sitio), el ancla agarra bien y está protegido, decidimos dejar a Calma en una pequeña marina. Por unos 15 € el día tendríamos agua y electricidad y nos vamos tranquilos.  Así que dejamos el barco en el río y cogimos un autobús para visitar la ciudad.

Acostumbrados a los pequeños pueblos fantasma que hay por la costa, es un gustazo poder llegar a sitios con vida y ver gente, tiendas y bares abiertos. Así que echamos el día haciendo el guiri, visitando el centro, y por supuesto la famosa torre. Que no la habéis visto nunca? no pasa nada, os pongo una foto:

Tengo que reconocer que la mitad de la diversión era la torre, y la otra mitad, era ver a la gente haciendo la pose de power ranger para hacerse la foto. El resto del día lo pasamos comiendo pizza y disfrutando de una merienda en el café literario Volta Página, donde me dejaron tocar el piano.

Quitándome el mono

 

Despues de Pisa ya sí, salimos de Italia. No queríamos hacer todo camino hasta Córcega de un tirón así que decidimos pasar por Isla Capraia. Que es una de las 7 islas que conforma el archipiélago toscano.

Esta isla en su momento fue una colonia penal y a día de hoy tiene unos 500 habitantes (supongo que en verano). Os cuento esto para que os hagais una idea de donde se pueden rodar los próximos episodios de Walking Dead. Eso sí, la isla tiene un ferry que viene todos los días, por si hay que llevar extras. Pero ya está bien, que parece que siempre me quejo de todo, la verdad es que visitar un sitio así es una experiencia que no se vive todos los días.

Calma en Isla Capraia

Despues de un par de días muuuy relajados salimos, ya sí, para Córcega. Donde hemos pasado una de las peores noches desde que salimos. Concretamente en el puerto de Bastia: parece ser que a pesar de estar en el lado este de la isla, nos llegaba todo el viento canalizado por unas montañas. Es la única explicación que encuentro, pero el caso es que a las 10 de la noche, teníamos rachas de mas de 40 nudos en el propio puerto. Era realmente acojonante, el viento escoraba a los barcos hasta 40  grados, las rachas de viento casi impedían estar de pie, algún barco acabó con el génova desgarrado por no amarrar bien el cabo del enrollador. Llegó un momento que parecía que nuestro toldo iba a salir volando, con los hierros y todos así que pase toda la noche atando un apretando una y otra vez los paneles solares, con cabos, cinchas, cinta americana, cualquier cosa que encontraba, para que no salieran volando. Hasta que finalmente me pudo el sueño y me quede dormido, sobre las 4 de la mañana.

A la mañana siguiente este era el panorama:

Afortunadamente ninguno salió volando, pero uno de ellos tiene los cables arrancados de cuajo y se han roto porque no ha soportado doblarse tanto, así que habrá que remodelar el toldo, reponer el panel roto y colocarlos mejor para que no vuelva a pasar.

Aún nos quedan unos días mas en Córcega antes de bajar a Cerdeña. Los paisajes son impresionantes, todo verde, montañas y aguas transparentes pero cada vez que vamos a tierra acabamos decepcionados: tiendas y restaurantes cerrados, pueblos vacíos y nada que hacer (nada que no sea coger las botas e irse a pasear por el monte). Ademas todos tienen la mala costumbre de irse de vacaciones y dejar en la web un horario falso sin decir que estás cerrado, así que ya nos hemos dado unos cuantos paseos en balde a varias tiendas.

Nuestra impresión es que en el tema náutico está muy sobrevalorada. Los puertos caros, carísimos, con muy mal servicio, y ademas, una cosa que solo hemos encontrado en Córcega, es que las duchas se pagan aparte. Es decir, es como si vas a un hotel, pagas y luego tienes que pagar la ducha aparte. Flipa in colors. Obviamente nos duchamos en el barco, el calentador de agua que instalé está resultando una buena inversión. Como referencia, en Niza pagamos la mitad y tenemos una ciudad entera para ver, bares, museos, parques, mientras que aquí pagamos el doble y puedes visitar un pueblo fantasma, o un camping cerrado.

Así que los puertos lo pisamos lo menos posible. O si acaso el fin de semana, que como no trabaja nadie, es gratis. Algo bueno tenía que tener el puerto fantasma!

Córcega desde el mar