¡A Tomar Viento!

Viaje a vela por el Mediterráneo

Y después de la lluvia… la Cinque Terre

Casi dos semanas hace que escribí por última vez. En este caso se debe un poco a la pereza y un mucho a la falta de novedades. A pesar de tener por delante la Cinque Terre, hemos tenído casi una semana de lluvia ininterrumpida, así que hemos buscado un buen fondeo, y hemos pasado unos días de recogimiento, leer, jugar a las cartas y comer castañas para pasar el rato. Sabíamos que teníamos una de las zonas mas bonitas de la costa italiana por delante, y no queríamos visitarlas con lluvia.

Tras dejar Génova nuestra siguiente parada fue Portofino, que ya de por sí es bonito, pero la llegada al final de la tarde con un cielo de color rosa hizo que fuera mas espectacular aún.

Parque Nacional de Portofino

Portofino es uno de los puertos mas bonitos que hemos visto. De día, todas las casitas parecen asomarse al puerto, y mires donde mires, ves una torre, o un palacete asomando entre la vegetación, y por la noche está todo lleno de luces que hacen que parezca un cuento. Sin embargo, bastaba con darse una vuelta por el pueblo para ver que no era un sitio para nosotros (cuando digo nosotros, me refiero a cualquiera que no tenga una cuenta corriente con 7 cifras). En nuestra guía ya advertían que esta marina es solo para ricos, y el pueblo pues no se queda atrás: tiendas de moda, inmobiliarias, y restaurantes que quitan el hambre solo con mirar la carta. Aún así, nosotros encontramos un fondeo low cost (echamos el ancla) y pudimos disfrutar de un agradable paseo por el pueblo.

Tarde temprano sabía que llegaría el momento que siempre llega en cualquier travesía que dure mas de un par de semanas… el chapuzón para desenredar algo de la hélice. Como ya lo hice varias veces en mi anterior velero, Beduino, conozco bien los síntomas: vibraciones, menos potencia, ruidos. Así que bajé al dingui y pude comprobar desde fuera del agua que se veía algo amarillo en la zona del eje. Así que neopreno, cuchillo y al agua! Después de 10 minutos de cortar y salir a tomar aire, aquí teneis al culpable: un cabo amarillo enorme reliado en el eje. Seguramente lo cogimos cerca del puerto de Génova que estaba hecho un asco.

El culpable

Los siguientes días los pasamos en Sestri Levante. Simplemente fondeamos delante del puerto, aunque en la guía advierte que en verano está prohibido. En verano parece que los barcos sobramos en todas partes, o quieren sacar tajada y te clavan por cualquier cosa, pero en invierno, con el frío y la lluvia somos cuatro gatos, y por el momento fondeamos donde queremos y se ve que no molestamos a nadie. Sestri es un pueblecito muy agradable y como podeis ver en la foto, tampoco hace falta que repita lo bonito que es.

Sestri Levante

Aquí fue donde nos pilló el aguacero que duraría casi una semana. Tuvimos la suerte de estar resguardados por el pequeño rompeolas del puerto, lo que nos quitó mucha molestia del movimiento de las olas.  Al sexto día paró de llover y nos asomamos por la ventana, y junto con el sol, nos dimos cuenta de que había llegado el otoño. A partir de ahora jerseys y abrigos para todos! Eso sí, nos ha dejado la cubierta limpísima, ni rastro de sal.

Ahora si con solecito y mejor tiempo hemos continuado, ya sí, entrando en el parque nacional de la Cinque Terre. Que para que os hagais una idea, son cinco pueblos parecidos a este:

Corniglia

O como lo encontrareis en cualquier página de agencia de viajes, o pinterest:

Queme usted mi retina por favor.

La historia es que estos cinco pueblos estaban muy aislados de la civilización ya que el acceso no era fácil. Hoy en día todos tienen parada de tren que va siguiendo la costa y a ratos por dentro de la montaña. Aun así el acceso desde el mar también es complicado, ya que la costa es muy accidentada y no hay playas. El único en el que pudimos fondear y bajar con el dingui es Monterosso.

Y como no hay dos sin tres, despues de Portofino y Cinque Terre, hemos pasado unos días en el parque nacional de Porto Venere.

Iglesia de Porto Venere

Aquí hemos podido visitar el pueblo, también muy colorido, como todos los de la zona, hemos hecho una ruta por la isla Palmaria, donde Emilie fue atacada por un pajaro y un gato bipolar, y pasar unos días fondeados tranquilamente junto a una granja de mejillones (no se si es el nombre técnico, pero me hace gracia). Aunque la tranquilidad se fue tan pronto como vino y una noche nos despertamos con 30 nudos de viento. Normalmente no me preocupan, ya que confío en el ancla, pero en esta ocasión estabamos fondeados a unos 40 metros a barlovento de de la orilla, y con una sonda de metro y medio bajo la quilla. Como no me hacía ninguna gracia garrear y amanecer con el barco en la playa, a la mañana siguiente, y viendo que arreciaba, decidimos salir en dirección al golfo de la Spezia. Si tenemos que pelearnos con Eolo mejor que sea en el mar y no a unos metros de la orilla…

Ahora os escribo desde Carrara, un pueblecito a los pies de las montañas del parque Alpi Apuano. Si no me puede la pereza o la lluvia no nos deja clavados, seguiremos informando en unos días. Hasta otra!

 

 

 

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1 Comentario

  1. Dani

    Qué envidia !!!!
    Y no tengo muy claro que sea de la buena……
    Es más bien….. envidia de la gorda !
    No nos vuelvas a dejar tantos días sin noticias.
    Un abrazo enorme y hasta pronto !

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